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En cuanto al transporte primario (de planta a bodega), existen varios puntos a tratar.
Primero, la carga debe ser transportada con vehículos confiables que protejan la carga, si este movimiento no se realiza con flota propia, es recomendable que sea con una flota dedicada, evitando la necesidad de conseguir un vehículo cada vez que se requiere un envío, preferiblemente plantear un esquema de citas tanto en la planta para cargar como en la bodega para descargar. En segundo lugar, un aspecto generador de grandes ahorros es la consolidación de carga cuando el cobro del flete sea por vehículo. En tercer lugar se deben tener claras las restricciones de transporte por las características del producto: refrigeración, remonte, restricciones por contaminación con otros productos, requerimiento de zunchado, rapeado o esquineras. Para el transporte secundario las recomendaciones son similares pero con algunos adicionales. Primero, evite hacer entregas a un solo cliente, de nuevo consolidar genera grandes ahorros. Segundo tenga claro que este es el esfuerzo de última milla y la cara con los consumidores, vale la pena hacer seguimiento riguroso en este proceso. Tercero, por razones de seguridad y comodidad, evite hacer de este transporte un recolector de dinero. Cuarto, vale la pena realizar estudios de ruteo para maximizar la capacidad de transporte por vehículo.
5. Promesa de servicio
5.1. Cómo medirla
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La promesa de servicio es un concepto bastante ambiguo que es medida de diferentes formas según la cultura y la relación compañía-cliente. No es que se pueda decir que una forma de medirlo esté mal y otra bien, pero vale la pena ser lo más ácido posible en este aspecto. Siguiendo este esquema se recomienda hacer seguimiento minucioso del OTIF (On Time In Full), recordando que On Time no necesariamente quiere decir en el menor tiempo posible si no en el tiempo prometido. En efecto, los clientes en la mayoría de los casos más que una frecuencia de pedidos diaria desean confiabilidad por parte de sus proveedores. En este punto vale la pena retomar consideraciones con respecto al diseño de red: existe la creencia de que entre más bodegas se tengan más cerca al cliente se está y por ende es mejor el nivel de servicio, lo que desde la perspectiva del OTIF no es necesariamente cierto, pues a pesar de estar lejos y no estar en capacidad de ofrecer la misma frecuencia, si el sistema funciona correctamente se puede cumplir a tiempo. Además entre más bodegas se tengan, menor es la probabilidad de entregar pedidos completos, a menos que se haga un incremento importante en inventarios. Claro está, hay que tener en cuenta en algunos tipos de operaciones la frecuencia de visita es vital y por lo tanto deben estar cerca de los clientes. |
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5.2. Evalúe la política de atender primero a quien más grite
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En logística es común escuchar frases del tipo “tenemos que cumplirle a X cliente porque está bravísimo/molesto” y modificar planes de producción, esquemas de distribución,… . ¡este tipo de reacciones es perjudicial para el desempeño de la compañía! Ante situaciones adversas la compañía debe definir prioridades de atención entendiendo que es lo más conveniente para la compañía. La regla “el cliente siempre tiene la razón” sería válida si el objetivo de las compañías fuera atender clientes, pero el objetivo verdadero es la generación de valor y rentabilidad, es por ello que aplicaría más algo por el estilo de “el mercado siempre tiene la razón”. |
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5.3. No todos los clientes se deben atender igual
Típicamente las compañías fijan un tiempo de atención y un nivel de servicio global, pero sería más adecuado hacerlo por tipo de cliente o por canal de atención, esto dado que no todos los clientes o canales aportan el mismo valor a la compañía, no está mal planear atender mejor a unos que a otros.
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6. Indicadores y alertas
Es bien conocida la frase “Lo que no se mide no se controla y no se puede mejorar”, lo que es absolutamente cierto, sin embargo medir no implica controlar ni mejorar. No es raro encontrar compañías que se precian de tener y medir muchos indicadores, lo interesante es que cuando se les pregunta: ¿en qué nivel X el indicador es malo? y ¿qué se debe hacer para mejorarlo? No responden tan claramente. Tener indicadores es importante, de hecho es un requisito, pero no es suficiente. Se deben tener claros los niveles de alerta y las acciones a tomar ante estas para darle una razón de existir a los indicadores.
Otro error típico es medir solamente los indicadores de las áreas donde se tienen problemas o que son cuellos de botella, sin pensar en que cuando se solucionen los problemas en esta área tendré problemas en otra con nuevos cuellos de botella. El correcto proceder es medir todas las áreas y niveles para así poder anticipar futuros inconvenientes. |
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